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Priorizar el desarrollo infantil para procurar el crecimiento económico

La primera infancia es una etapa decisiva para la reducción de las brechas de oportunidades y el desarrollo de destrezas para la vida, que contribuyan a romper los círculos de pobreza en los países.

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"Adquirir las habilidades adecuadas en la primera infancia es considerado, hoy en día, la piedra angular para reducir las brechas en oportunidades, romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza y aspirar a un futuro mejor." - El país

 

La economía universal ha venido centrando su atención, cada vez con mayor ímpetu, en el buen desarrollo de la primera infancia; indagando en las características socioeconómicas de las familias e involucrándose progresivamente en la promoción de prácticas sensibles de crianza, dentro de los hogares y escuelas. ¿Por qué este interés en asegurar el bienestar de la niñez?

La respuesta salta a la vista si tomamos en cuenta que el objetivo principal de toda economía se centra en la ruptura de los círculos de pobreza, lo cuál solo es posible a través de la acumulación de capital humano, es decir, de la adquisición y suma de las habilidades personales y profesionales. De ahí, que la primera infancia se haya convertido en el foco de todo el desarrollo económico, pues es en esta etapa que se desarrollan y adquieren las habilidades que serán determinantes para dar inicio y continuidad a la formación escolar y posteriormente profesional.

 

"En la actualidad, se ha dado todavía un paso más y el debate se centra en garantizar una educación preescolar de calidad y en mejorar la calidad de las interacciones de padres y cuidadores con los niños desde que son bebés."

 

según un  estudio realizado por la (American Economic Association) es necesario proporcionar un acompañamiento a las pautas de crianza en el hogar, pues entre los resultados se encontró que los padres proveen mayor atención e inversión a aquellos hijos que muestran mejores habilidades, lo cuál implica un riesgo para los menores desde el principio de su desarrollo.

Este mismo estudio demostró también el impacto positivo de las visitas domiciliarias como metodología para el fortalecimiento e incremento de las habilidades sociemocionales, pues a través de ello, se involucra directamente al padre y/o cuidador principal en actividades de estimulación y fomenta el compromiso continuo con el niño. 

 

"Los autores constataron que las mejoras en la cognición y el lenguaje de los niños que recibieron las visitas fueron debidas a mayores inversiones de los padres tanto en materiales como en tiempo de juego, y no tanto al tiempo destinado al niño durante los encuentros con los facilitadores."

 

Todo esto tiene grandes implicaciones para el diseño de futuras intervenciones y políticas para la promoción del desarrollo infantil, que se aproximen a generar dinámicas y programas para eliminar las desigualdades e inequidades sociales en los países. 

 

Amplía esta información en:  EL País - Global Center for development